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Cuando comenzamos con él pensamos que nuestra familia se compondría de 6 miembros, por eso le pusimos "Vamos a ser seis".


La vida nos ha dado la oportunidad de ser padres de diferentes formas, tenemos dos hijos biológicos, dos hijas adoptadas y una hija en acogida.

Son unos hijos queridos y somos felices de esta forma, siendo padres. Para nosotros, biológicos, adoptados, acogidos...son solo palabras para un mismo nombre "HIJOS".


jueves, 26 de julio de 2012

Lucharé hasta que me quede la última gota de sangre



«Una tortura demasiado larga». Así describe Isabel García, de 60 años y vecina de La Ñora, los dos años de lucha que lleva para obtener la custodia de sus dos nietos, de 3 y 4 años de edad, tutelados durante ese tiempo por los Servicios Sociales de la Comunidad. Por este mismo motivo, ayer inició una huelga de hambre indefinida, que prolongará hasta que le sea concedida la entrevista personal solicitada a la consejera de Sanidad, María Ángeles Palacios. «Lucharé hasta que me quede la última gota de sangre. A esto no hay derecho», se indigna Isabel, quien pretende ser escuchada antes de que los pequeños se entreguen en adopción a otra familia. «Estamos hablando de un tema de hondo calado personal y de absoluta urgencia, ya que los niños han sido dados en acogida. Una situación que aún no es definitiva», según informaba su abogado, Pedro Luis Ortín.

Isabel está desesperada, ya que, según afirma, ha seguido todas las recomendaciones que determinaron los Servicios Sociales para recibir la custodia. En el verano de 2010 comenzó esta «pesadilla» para ella. Por aquel entonces, los menores residían, junto a su padre y su tío, en la vivienda de su abuela, pero debido a una actuación policial por una discusión entre los dos hijos de Isabel, los asistentes sociales analizaron la situación y, tras realizar un informe técnico, decidieron retirar la custodia de los menores. Según Ortín, dicho informe reflejaba que «los niños se encontraba en buena forma física e Isabel estaba capacitada para su cuidado. El problema es que no podían residir en la misma vivienda que el padre y el tío, debido a los continuos conflictos entre ambos, por lo que Isabel tenía que desvincularse». Y así lo hizo. «He estado pagando el alquiler de otro piso durante dos años para nada», se lamenta esta vecina de La Ñora. El abogado explica que este inmueble tardó un año en ser evaluado por los técnicos, y cuando acudieron a la vivienda, la mujer ya no residía allí, y como consecuencia de ello, no recibió la custodia.

La Consejería no piensa pronunciarse sobre este caso, «porque todavía se encuentra en instancias judiciales y se está siguiendo el procedimiento legal de protección de menores».

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